¿El racismo: retórica del discurso político?
Franz Flores (13/08/2009 21:10)
El otro día pasaba por el atrio de la Universidad y me llamó la atención un bloqueo sumado a los gritos de estudiantes que no se qué pedido tenían. No era una habitual demanda estudiantil, es decir estudiantes contra autoridades. Aparentemente, también, en medio, había una lucha entre los propios estudiantes, mismos que, agrupados se gritaban e insultaban mutuamente. Pero eso no era lo desagradable, sino que, entre ambos bandos, de pronto, se empezaron a lanzar insultos racistas. Un grupo llamaba potosinos a los otros y los otros, en respuesta, les espetaban que eran unos llameros, en clara alusión a la indianidad de los otros.
Si este tipo de actitudes fueran hechos aislados que surgen de vez en cuando, pase, pero, lamentablemente no es así, gran parte de los gritos de protesta que se profieren hoy, tienen ese contenido claramente racista. Como aquellas frase que dice: "antes eran botas y ahora son ponchos y ojota" o el otro que dice "el que no salta es llama".
Lo grave de esto es que cuando el insulto racista se hace habitual, cuando se naturaliza el denigrar al otro con apelativos que tienen que ver con la condición étnica de una persona, o peor aún, cuando el insulto racista se hace parte de la lucha política, las ideas políticas se convierten en meros slogans y cliches que se repiten infinita y acríticamente, lo que a la larga es un terreno propicio para la intolerancia.
Por supuesto que esto pasa en varias partes del país. En distintos escenarios y con distintos actores hay insultos racistas, sin embargo, es bueno recordar lo peligroso que es para la convivencia pacífica de la sociedad, el hacer de las expresiones racistas un recurso retórico del discurso político.
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